Construir una región feminista

Como candidatas de Apruebo Dignidad nos comprometemos con un futuro feminista para nuestra región. Pero partamos reflexionando ¿qué entendemos por una región feminista?Una región feminista es aquella que actúa frente a la necesidad de superar los conflictos de discriminación y desigualdad que hemos sufrido las mujeres y que se manifiestan tanto social, cultural como económicamente. Cuestiona el orden establecido, es impertinente, porque interpela a quienes se benefician de esta estructura desigual, en el que se excluye a las mujeres de la vida pública y política, donde el trabajo doméstico, reproductivo y de cuidados recae en un 98% en nosotras y, donde las oportunidades laborales compiten con las labores de crianza, lo que claramente constituye una desventaja que debemos superar a través de una región que tenga una mirada con lentes violetas.

Construir una región feminista significa rebelarnos contra los roles históricos asignados y denunciar las formas de control sobre nuestros cuerpos y libertad. Lo anterior no es lo única parte del problema, sino que como miembros de esta sociedad, nuestras preocupaciones son las mismas que las de cualquiera y debemos intervenir, tener la palabra desde nuestra perspectiva sobre todo en aquello que pareciese no requerir una mirada de género -lo que dista de la realidad-. Así, incluso la viabilidad, la arquitectura, la salud, la escasez hídrica, de vivienda, la necesidad de fortalecer los barrios, se ha entendido desde la perspectiva del hombre, sin comprender que en todos aquellos espacios también es necesario que se considere las realidades de las mujeres, madres, niñas y adolescentes, miradas que están presentes en nuestra región, que son parte además de la riqueza cultural que poseemos, pero que sistemáticamente vemos que queda rezagada a un segundo plano.
El feminismo es un pensamiento crítico que busca la transformación de la sociedad patriarcal en orden a deslegitimar el modelo actual, en que siempre un sexo ha tenido la capacidad de desarrollarse productivamente e intelectualmente porque otro se hizo cargo de la labor reproductiva y de cuidado. Por ello, no son pocas las voces que aseguran que el feminismo significa que queremos mayores privilegios frente al hombre, pero es relevante aclarar que por el contrario, anhelamos ser parte de la política, de los espacios deliberativos y de poder donde podamos alzar la voz en posiciones de igualdad, donde se considere la especial condición en la que nos encontramos y así, equiparar la cancha, para que nuestras necesidades sean también una prioridad, como sujetas activas que son parte de la discusión y de la toma de decisiones de nuestra región de Coquimbo y de nuestro país.

Por esa razón, es importante que nuestras vivencias, nuestra singular forma de ver la región, pueda ser representada en instancias tan relevantes como el Nuevo Congreso y además los Gobiernos Regionales, a través del próximo Consejo Regional, para que como autoridades con opiniones vinculantes no sólo reflejemos  nuestra condición de mujeres sino que también en nuestro proyecto político-social que busca la descentralización, la sustentabilidad, el agua como derecho humano, priorizar la problemática de precarización laboral, la igualdad salarial y en definitiva, alcanzar la justicia social, en donde el vivir con dignidad sea la prioridad.

¿Cómo construimos una región feminista entonces?
Haciendo que la perspectiva feminista sea transversal a todos los espacios de decisión política, priorizando nuestros problemas postergados como la falta de empleos, la brecha salarial, nuestros derechos sexuales y reproductivos, la autonomía sobre nuestros cuerpos, el derecho a ciudades libres de acoso y violencia de género. Trabajaremos desde el parlamento y el Consejo Regional en el levantamiento de un Sistema Nacional de Cuidados, que fomente la corresponsabilidad entre hogares, Estado y comunidad. Además, entendiendo que nuestra Región de Coquimbo posee una alta tasa de mujeres jefas de hogar, muchas de ellas en estado de vulnerabilidad psicosocial, con actividad laboral precarizada, quienes necesitan no sólo ser escuchadas, sino además ser parte de los procesos de tomas de decisiones. Además, debemos entender la necesidad de reformular nuestra matriz productiva, promoviendo nuevas visiones sobre el futuro económico de nuestra región, entendiendo sus singularidades y sus potencialidades, permitiendo el desarrollo nuevos focos de emprendimiento, que a su vez cuiden el entorno y las características de una región que es única, y que necesita incluir a las mujeres en la construcción de nuestros territorios de cara al futuro.

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